Frente a tan masivo uso, es necesario plantearse cuales son los efectos beneficiosos y nocivos, pero a la vez también evaluar las indicaciones sobre su forma, material, tiempo de empleo.
El uso de chupete es motivo de intensos debates entre los expertos, los que ensalzan sus beneficios y los que advierten de sus muchas desventajas. Pero no existen pruebas suficientes para potenciar o minimizar su empleo.
Su efecto relajante es el aspecto beneficioso más ampliamente conocido, aunque los padres deben evitar ofrecer al bebé el chupete cada vez que llora, pues el llanto es una forma de comunicación del niño, que hay que atender con mimos, juegos y atenciones.
Recientes investigaciones también indican que este instrumento previene el llamado síndrome de muerte súbita del lactante y que es útil para estimular la succión en prematuros.
Se dice que el uso del chupete fue documentado hace ya nada menos que 21 siglos.
Los primeros "chupetes" para calmar a los bebés, que se pueden ver en obras de arte clásicas, fueron telas rellenas con diversos materiales, como azúcar, que le daban la forma de una pequeña pelota.
Ya a mediados del 1800, en Inglaterra las madres les daban a sus hijos anillos de goma. Sin embargo, durante mucho tiempo estuvieron asociados solamente a las clases más humildes porque se los consideraba antihigénicos.
El primer chupete moderno se patentó en los Estados Unidos en setiembre de 1900. Aunque mucho más simple, tenía la misma forma de los que se conocen hoy: una tetina de goma, un aro alrededor y un asa para sostenerlo.
Los chupetes comenzaron a hacerse muy populares en la década del 30. Actualmente existen infinidad de modelos hechos en plástico, caucho o silicona. Los más modernos tienen agujeros de ventilación y algunos vienen con un anillo especial que brilla en la oscuridad y sirve para encontrarlo más fácil si al bebé se le cae mientras duerme.
La succión no nutritiva de dedos, chupete u otros objetos se consideran una actividad normal en el desarrollo fetal y neonatal.
Dentro de la succión no nutritiva podemos encontrar la succión de dedos y también el chupete. La succión no nutritiva se inicia dentro del útero, siendo máxima a los 5 meses de vida, disminuyendo rápidamente hasta los 10 meses y persistiendo hasta aproximadamente los 12 meses de edad, desde donde comienza a desaparecer rápidamente .
Gracias a este reflejo primario de succión, el recién nacido o RN logra alimentarse y por lo tanto sobrevivir. Además de esta esencial función, la succión permite al RN calmarse y reconfortarse, llegando incluso a observarse esta actividad en el 70% al 90% de la población lactante .
Los bebés necesitan succionar, y no sólo para alimentarse. La succión "no nutritiva" forma parte del repertorio de conductas que ponen en marcha desde el inicio de la vida. Por lo tanto la utilización del chupete no debe ser descartada. Es un hábito que adquiere alrededor del 80% de los bebés y, sino lo han dejado antes, se recomienda no extender su utilización más allá de los tres años, cuando su uso puede causar, entre otras complicaciones, dificultades en la oclusión y la dentición. El resto de los bebés se chupa el dedo o no tiene necesidad de una succión fuera de la nutrición. La recomendación general es no fomentar su uso continuo y tampoco la dependencia respecto del chupete.
El deseo de chupar está relacionado con la necesidad esencial de sobrevivir. Muchos bebés siguen chupando después de haber terminado la toma, lo cual no se debe interpretar como una falta de alimentación. Sin embargo ese deseo de chupar no desaparece en los primeros meses de edad y es frecuente encontrar a niños con 3-4 años que succionan (sus chupetes o sus dedos pulgares) con intensidad.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) por su parte, subraya que la evidencia científica señala que el chupete no debe ser prohibido sino correctamente utilizado. Y agrega, entre otras cosas, que dentro de sus virtudes están el calmar al bebé y disminuir el registro subjetivo del dolor.
demás de reducir la incidencia de muerte súbita y calmar la ansiedad y el dolor de los niños, los datos muestran que, si se deja de usar a los tres años, los perjuicios sobre la dentición son reversibles. Son muchas las ideas erróneas que siguen rodeando al uso del chupete. Poco a poco casi todas han ido perdiendo fuerza; no así la creencia de que deforma la dentadura de los pequeños, pero el chupete no produce malformaciones dentales si se abandona antes de los tres años.Esto esta avalado
Un estudio publicado en la revista General Dentistry aclara que siempre que se deje a tiempo, este dispositivo es, incluso, ventajoso.
( Soxman JA. Non-nutritive sucking with a pacifier: pros and cons. Gen Dent 2007; 55(1) Jan-Feb: 59).

No hay comentarios:
Publicar un comentario